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n pleno verano boricua, cientos de profesionales de la conducta humana y estudiantes en formación se reunieron en Puerto Rico, no con la intención exclusiva de vacacionar sino con el objetivo de adelantar una agenda internacional de colaboración. El 40º Congreso Interamericano de Psicología, organizado por la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP), reunió en Puerto Rico a más de 1,350 profesionales de la psicología de 26 países, en una semana marcada por el intercambio académico, la innovación y el fortalecimiento de redes internacionales. La doctora Blanca Ortiz-Torres, catedrática jubilada de la Universidad de Puerto Rico, psicóloga comunitaria, colaboradora de la Universidad Albizu y co-coordinadora del evento, reflexionó sobre los momentos más significativos del evento, las lecciones aprendidas y el impacto de este encuentro.
Durante una semana, participantes de América, Europa, Asia y Australia asistieron a talleres, conferencias magistrales y sesiones temáticas que abordaron los ejes centrales del Congreso. El evento también ofreció espacios informales para reuniones de trabajo y colaboración, que ampliaron las posibilidades de proyectos conjuntos.
“El Congreso expuso a nuestros psicólogos y psicólogas a una amplia diversidad de investigaciones y proyectos innovadores que contribuyen a su actualización de conocimientos y saberes”, explicó. La doctora Ortiz-Torres lideró junto a la doctora Sonia Cepeda la propuesta para que Puerto Rico fuera la sede y coordinó, junto a la Universidad Albizu como auspiciadora principal, la logística del evento. Seleccionar tres instancias destacadas del Congreso fue difícil para la doctora Ortiz-Torres, quien prefirió agrupar varias ocurrencias para subrayar el impacto.
«Expuso a nuestros psicólogos y psicólogas a una amplia diversidad de investigaciones y proyectos.»
En primer lugar, destacó el acercamiento al tema de la violencia de género, partiendo del taller pre-congreso sobre las implicaciones neurológicas de la violencia de género en sus víctimas. El taller fue impartido por un catedrático de la Universidad de Granada, España, que lleva más de una década desarrollando un cuerpo de trabajo sobre el tema, impactando la política pública en su país. El acercamiento a la violencia de género y los daños neurológicos asociados es un campo prácticamente inexplorado en Puerto Rico y esta discusión abrió el camino para los acercamientos que se tienen a nivel local sobre esta problemática social.
Como segunda instancia, destaco la serie de ocho conferencias magistrales que abrieron debates sobre temas como cambio climático, migraciones, transdisciplinariedad, percepción del tiempo y la felicidad, y la descolonización de la psicología. El otro impacto destacado fue la valoración de los participantes sobre el Congreso con una alta participación internacional, con más de 650 participantes internacionales que conocieron de cerca el contexto cultural y profesional de la psicología en Puerto Rico, incluyendo el papel activo de la Universidad Albizu en su desarrollo.
Tres aprendizajes principales marcaron el Congreso como lecciones para el futuro, según resumió la doctora Ortiz-Torres. El primero es que se demostró la capacidad de organización de Puerto Rico como destino anfitrión, en donde la Universidad Albizu aportó su visión, compromiso y recursos para hacer posible el encuentro, en coordinación con la SIP. Igualmente, destacó la colaboración interinstitucional entre universidades, agencias estatales y organizaciones privadas que trabajaron juntas para el éxito del evento. Por último, aunque quizá el más importante desde el punto de vista institucional para la Universidad Albizu, fue el gran compromiso del estudiantado. “Ver en sus caras la alegría de conversar con psicólogos de Australia, Palestina, India, Noruega, España y América Latina es una de las mayores satisfacciones.” Muchos de estos estudiantes formaron parte del cuerpo de 150 voluntarios que participaron activamente, enriqueciendo su formación y creando redes de contacto.
«Contribuyen a ampliar redes de colaboración.»
La Sociedad Interamericana de Psicología es la encargada de dar seguimiento a las acciones y recomendaciones surgidas del Congreso. Entre ellas, la doctora Ortiz-Torres subrayó la necesidad de mantener vivo el impulso generado por la alta participación local, estimada en más de 700 profesionales y estudiantes puertorriqueños. Igualmente, recomendó la ampliación de fronteras para los profesionales de la psicología, conectando con corrientes del Sur global, más allá del eje Estados Unidos-Puerto Rico.
Las reuniones de grupos de trabajo impulsadas también dieron paso a proyectos colaborativos en el área de investigación y publicación. Asimismo, se abrieron puertas para intercambios estudiantiles y docentes con universidades de Australia, el Caribe y América Latina, donde estudiantes de la Universidad Albizu podrían participar en pasantías e internados. Ortiz-Torres destacó que esta red de cooperación no solo fortalecerá la disciplina, sino que también enriquecerá a los países involucrados. “Ese es el regalo de estos congresos, que contribuyen a ampliar redes de colaboración e intercambio que enriquecen la psicología y nuestras comunidades.”
En conclusión, el Congreso consolidó a Puerto Rico como un destino para eventos académicos de clase mundial y dejó una huella clara para el desarrollo de alianzas, el fortalecimiento del conocimiento y el compromiso social de la psicología en la región.


























