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os aniversarios nos inspiran a repasar el pasado. Pero al acercarnos al 60 aniversario de la Universidad Albizu, los invito a hacer algo más. Este momento nos invita no solo a recordar por qué se fundó nuestra institución, sino también a reconocer a las personas que han llevado su misión adelante y a decidir qué aspiramos a ser en el futuro. Celebramos seis décadas de existencia durante las cuales hemos honrado la visión del doctor Carlos Albizu, expandiendo nuestra presencia desde Puerto Rico al resto del mundo. Más allá de esto, también celebramos 60 años de compromiso inquebrantable.
En esta edición de Albizu Magazine, integrantes de nuestra Junta de Síndicos y egresados de la universidad reflexionan sobre este logro. Sus voces y perspectivas destacan cómo el doctor Carlos Albizu tuvo una visión ambiciosa y profundamente humana: que las personas tuvieran acceso a servicios adecuados de salud mental. Esa visión comenzó en Puerto Rico, pero nunca estuvo destinada a limitarse al archipiélago boricua. Hoy continúa expandiéndose más allá de nuestras fronteras, hacia cualquier lugar donde el acceso al cuidado pueda transformar la vida de una persona.
«Celebramos 60 años de compromiso inquebrantable»
Ese principio rector sigue guiando nuestra misión porque al mirar lo que está ocurriendo alrededor del mundo, vemos que persiste una necesidad profunda. Y la Albizu debe continuar atendiendo esa necesidad con compasión y con la excelencia profesional que nuestras comunidades merecen.
Este trabajo no podemos hacerlo solos. Nuestra historia ha sido posible gracias a aliados que han creído en nuestra misión, entre ellos el gobierno federal, el gobierno de Puerto Rico, fundaciones filantrópicas, socios del sector privado y personas cuyo apoyo ha impulsado nuestro trabajo. En esta edición de Albizu Magazine, destacamos algunas de esas contribuciones y colaboraciones con aliados como la Fundación Carvajal, la Fundación Triple S, la James & Barbara Cimino Foundation Inc. y Lord Construction Group, entre muchos otros. A todos ellos y a nuestros futuros aliados, les reafirmamos nuestro compromiso de ampliar nuestro alcance, profundizar nuestro impacto y construir una red aún más sólida de propósito compartido.
Para que la Albizu esté aquí hoy, también debemos reconocer el núcleo y el corazón de nuestra institución: nuestra gente. En el corazón de la Albizu están nuestra facultad, nuestros estudiantes y nuestros empleados. Son personas que han tomado la decisión deliberada de contribuir a la sociedad participando de nuestra misión. Muchas pudieron haber escogido caminos que les exigieran menos. En cambio, eligieron un lugar donde el servicio está en el centro de cada acción. Al ser parte de la Albizu, pertenecemos a una comunidad que requiere disciplina, conocimiento, empatía y disposición para acompañar a otras personas en momentos difíciles. Incluso, en muchos sentidos, nuestra gente está dispuesta a hacerse invisible para que otros puedan ser vistos. Su trabajo quizás no siempre sea público, pero su impacto es profundamente visible en la vida de otros individuos, sus familias y nuestras comunidades.
Con ese mismo espíritu, mi responsabilidad es asegurarme de que nuestra gente cuente con los recursos que necesita para hacer su trabajo, servir a nuestras comunidades y contribuir de manera significativa a la sociedad. Por eso continúo enfocándome en la sostenibilidad institucional, la infraestructura, la tecnología y la experiencia estudiantil. Son inversiones importantes que no siempre son visibles. Crean las condiciones para que los estudiantes aprendan, la facultad enseñe y la institución sirva cada vez con mayor excelencia.
«En el corazón de la Albizu están nuestra facultad, nuestros estudiantes y nuestros empleados»
Me enorgullece decir que hoy la Albizu no actúa de manera reactiva. Estamos trabajando para mantenernos a la vanguardia: preparando a los estudiantes más allá del salón de clases, apoyando la investigación, creando oportunidades de exposición profesional y asegurando que la facultad y los estudiantes no solo participen en conversaciones importantes, sino que también ayuden a darles forma.
Mirar hacia el futuro también requerirá que la Albizu se expanda tanto en su presencia física como académicamente. Sin embargo, este crecimiento nunca debe desconectarse de su propósito original. El crecimiento solo importa si nos permite servir mejor. Y es aquí donde nuestro compromiso con las comunidades vulnerables vuelve a cobrar importancia. Debemos continuar apoyando a quienes han sido marginados y procurar que los individuos y las familias afectadas por la violencia, el aislamiento y otras circunstancias tengan acceso al cuidado urgente que necesitan. Todas nuestras inversiones y planes deben enfocarse en brindar ese cuidado y en mejorar la experiencia humana en su totalidad.
Al hacerlo, la visión del doctor Albizu permanece como esa fuerza que nos impulsa. Recordemos siempre que hacemos este trabajo con amor. Ahí es donde yo me anclo. Y ahí es donde la Albizu debe continuar anclándose al comenzar nuestro próximo capítulo.




























