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magine que un vecino atraviesa una crisis emocional y usted es la primera persona disponible para asistirle. O que, desde su trabajo en una agencia gubernamental, enfrenta diariamente situaciones complejas que requieren herramientas fuera de su disciplina profesional o de su formación académica. Escenarios como estos son cada vez más comunes, por lo que la educación continua, más allá de ser un requisito formal, se convierte en una necesidad.

Partiendo de esta realidad, el Programa de Estudios Profesionales y Educación Continua de la Universidad Albizu cuenta con una propuesta de capacitación que combina conocimiento especializado con aplicación práctica, tanto para profesionales como para miembros activos de la comunidad. Su alcance no se limita a la actualización de credenciales; busca, sobre todo, fortalecer la capacidad de respuesta ante los retos sociales y de salud mental del presente.

Manuel Márquez Díaz, coordinador del Programa de Estudios Profesionales y Educación Continua de la Universidad Albizu

Uno de los elementos más relevantes del programa es que apela a un público amplio y diverso. Hay contenido para profesionales que requieren créditos de educación continua. Pero también “los cursos son beneficiosos para toda la comunidad, desde líderes comunitarios hasta tu propio vecino. No tienes que tener un doctorado para poder ayudar a alguien en una crisis”, señaló Manuel Márquez Díaz, coordinador del programa. La visión es ampliar el alcance de los cursos más allá del ámbito clínico o académico.

El impacto del programa es consistente. Cada año, alrededor de 50 instructores participan en el desarrollo de 87 cursos nuevos que abarcan más de 100 temas. Con modalidades presenciales, híbridas y en línea se facilita el acceso a personas con distintas realidades y agendas. A esto se suman módulos grabados con acceso extendido y la incorporación de cursos en inglés.

«No tienes que tener un doctorado para poder ayudar a alguien en una crisis»

En el último año, la oferta también se ha desarrollado en torno a nuevas oportunidades de colaboración. Ese proceso se caracteriza por el fortalecimiento de alianzas con instituciones académicas, organizaciones profesionales y entidades comunitarias, lo que ha permitido diversificar tanto los temas como las audiencias. “El programa ha experimentado una transformación significativa, orientada a la sostenibilidad, la colaboración y el impacto comunitario”, añadió Márquez Díaz. 

La evolución se refleja en iniciativas concretas, como la colaboración con la Medical University of South Carolina (MUSC), que permitió ofrecer 12 cursos sin costo a los participantes. Asimismo, se concretaron alianzas con organizaciones como ACPOE (incluyendo el curso de Terapias Psicológicas para el Manejo del Dolor), la Asociación de Psicología Escolar de Puerto Rico, el Programa Graduado de Consejería Psicológica de Albizu, y el Departamento de Corrección y Rehabilitación en alianza con Casa Albizu para adiestramientos dirigidos a personal correccional en temas de abuso sexual. 

«El servicio al cliente es nuestro mayor fuerte»

Un gran distintivo es que el programa opera conforme a estándares reconocidos, cuenta con la aprobación del Departamento de Salud de Puerto Rico y con la certificación de la American Psychological Association (APA). Esto añade valor al currículo y valida la calidad de los contenidos, así como su relevancia para profesionales que requieren educación continua como parte de su práctica. De cara al futuro, el programa continuará desarrollando nuevas oportunidades de formación y colaboración. A esto, el coordinador añade un componente que, según indica, define la experiencia del participante: “El servicio al cliente es nuestro mayor fuerte”. 

El calendario de cursos se actualiza regularmente en ce.albizu.edu y la reserva de espacios puede realizarse online.

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